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Uno de los nuestros': Un guión que logra crear empatía con sus personajes a pesar de su condición de mafiosos

Uno de los nuestros': Un guión que logra crear empatía con sus personajes a pesar de su condición de mafiosos

Uno de los nuestros: Un guión que logra crear empatía con sus personajes a pesar de su condición de mafiosos.

El cine ha retratado la figura del mafioso de diversas maneras y con diferentes fines. A veces, se ha optado por mostrar al gánster como un ser despiadado totalmente alejado de la moralidad. En otras ocasiones, se ha buscado humanizarle, mostrar su lado vulnerable y el por qué de su elección por ese camino. Uno de los nuestros, película dirigida por Martin Scorsese, opta sin duda por la segunda opción, pero lo hace de una forma única y magistral. En este artículo vamos a analizar por qué este film se convierte en un referente del cine de mafiosos.

Uno de los nuestros, también conocida como Goodfellas, narra la historia de Henry Hill, un chico que desde muy joven se sumerge en el mundo de la mafia como miembro de la familia Lucchese en Nueva York. A través de su personaje, la película nos introduce en ese universo tan particular de los gánsteres, mostrando las complejas relaciones entre ellos, su código de honor y sus peligrosas actividades delictivas. Pero si hay algo que destaca sobre todo en la trama de Uno de los nuestros es la manera en que se construyen los personajes y cómo se logra generar empatía en el espectador con ellos.

Uno de los puntos fuertes del guión de la película es sin duda la forma en que humaniza a los mafiosos. Scorsese y el guionista Nicholas Pileggi consiguen que los personajes, a pesar de sus crímenes y su vida llena de violencia, resulten cercanos al público. Esto se logra a través de una cuidada construcción de sus personalidades y de unas actuaciones magistrales por parte del reparto. Ray Liotta, que interpreta a Henry Hill, se convierte en el perfecto narrador de su propia historia, dotando al personaje de una voz en off emocional y sincera que nos ayuda a conectar con él.

Otro de los factores que permiten al espectador empatizar con los protagonistas es la forma en que se presentan sus vidas cotidianas. Uno de los nuestros no se centra solamente en las actividades criminales de la familia Lucchese, sino que muestra también cómo era la rutina de estos personajes. Se les ve cocinando, cenando en familia, llevando a sus hijos al colegio, etc. Se humaniza de esta manera a los personajes y se les retrata no sólo como máquinas de matar, sino como seres humanos con sus propios problemas, preocupaciones y sentimientos.

Uno de los momentos más potentes en cuanto a la humanización de los personajes se da en la fatídica escena del bar. Allí, los capos discuten sobre la posible traición de Henry, que ha sido detenido por la policía y se espera que colabore con la justicia. Pero lo que más llama la atención de esa escena es que los dos capos implicados, Paulie y Jimmy, se muestran no sólo preocupados por la seguridad de su negociado, sino también por la suerte de su amigo Henry. Se les ve como hombres preocupados, tristes incluso por la situación de su compañero, y esto genera una emoción enorme en el espectador. Uno de los nuestros logra así penetrar en los corazones de sus personajes y, por tanto, en los de los espectadores.

Otro de los puntos fuertes de Uno de los nuestros es la manera en que Scorsese maneja la tensión y el tempo narrativo. La película es larga, su duración supera las dos horas, pero en ningún momento se hace pesada ni tediosa. Esto es así porque el director sabe manejar muy bien los tiempos muertos, aquellos momentos en que no pasa nada en la trama y que otros directores habrían eliminado. En Uno de los nuestros, esos momentos son fundamentales para construir la atmósfera y la tensión que se necesita para entender la psicología de los personajes.

Por último, es imprescindible hablar de la banda sonora de la película. Las canciones que Scorsese elige para la banda sonora no sólo sirven para ambientar la época (los años 70 y 80), sino para darle un toque de energía y vitalidad a la historia. El director es conocido por su pasión por la música y sabe aprovecharla de manera magistral en sus películas. En Uno de los nuestros, las canciones de los Rolling Stones, de Eric Clapton o de los Animals, entre otros, son el perfecto complemento para las escenas en que aparecen y logran generar en el espectador esa sensación de emoción y adrenalina que busca el director.

En definitiva, Uno de los nuestros es una película imprescindible para cualquier amante del cine y de las películas de gánsteres en particular. Su guión, dirección, interpretaciones y banda sonora consiguen crear una obra de arte que, años después de su estreno, sigue siendo un referente en el género. Pero lo más importante, quizás, es que su capacidad para generar empatía con los personajes consigue que los veamos no sólo como criminales sin alma, sino como seres humanos complejos, con aciertos y errores, y eso es algo que pocas películas han logrado en el cine de mafiosos. Uno de los nuestros es, en definitiva, una obra maestra que merece ser vista y revisada una y otra vez.